
EL ESPACIO COMO RELATO
La arquitectura tiene la capacidad de ir más allá de su función y convertirse en un medio para transmitir ideas, preservar la memoria y construir identidad.
Bajo esta premisa nace la propuesta de transformación del auditorio de la UNED Málaga. Un proyecto que no busca únicamente renovar un espacio existente, sino reinterpretarlo a través de un lenguaje arquitectónico capaz de representar los valores, la trayectoria y la esencia de la institución.
La intervención plantea un nuevo escenario donde geometría, materialidad e iluminación se integran en una composición continua, convirtiendo el propio espacio en parte del relato.
Cada línea, cada luz, cada material cuenta una parte del relato. Este espacio no solo acoge actos: acoge historia, identidad y futuro.
Territorio, tiempo y personas: el origen del concepto
El diseño parte de tres elementos fundamentales en la historia de la UNED: su presencia territorial, su evolución a lo largo del tiempo y las personas que han contribuido a construir su identidad.
Estos conceptos se traducen en una retícula de perfiles metálicos que recorre las paredes y el techo del auditorio, transformando datos históricos en una composición arquitectónica.
Las líneas verticales representan la distribución territorial de los centros asociados, mientras que las horizontales interpretan su evolución cronológica. A ellas se incorpora la memoria de los doce directores y directoras que han formado parte de la historia de la sede de Málaga.
El resultado es una envolvente geométrica que trasciende su condición estética para convertirse en una representación abstracta de la institución.
Cada línea tiene un significado. Cada encuentro forma parte de una historia.
La luz como material arquitectónico
La iluminación adquiere un papel protagonista en la configuración del espacio. Lejos de entenderse como un elemento exclusivamente funcional, se incorpora como un material más, capaz de transformar la percepción de la arquitectura.
Los paramentos se resuelven mediante superficies de metacrilato translúcido retroiluminado, atravesadas por una estructura de perfiles metálicos que enfatiza la geometría de la intervención.
El sistema de iluminación regulable permite generar distintas atmósferas según las necesidades del auditorio: desde una luz tenue y contenida, adecuada para proyecciones, hasta una iluminación envolvente que activa la totalidad de las paredes y el techo.
De esta manera, la luz aporta profundidad, desmaterializa los límites físicos y convierte el auditorio en un espacio dinámico, capaz de adaptarse a diferentes usos sin perder su identidad.
Materialidad y continuidad espacial
La propuesta se desarrolla a partir de una paleta de materiales reducida, donde el contraste entre superficies luminosas y acabados oscuros define el carácter del conjunto.
La ligereza visual del metacrilato se combina con la precisión de los perfiles metálicos y la calidez de la madera de roble oscura, presente en el pavimento, el zócalo perimetral y el revestimiento de la cátedra.
El trasdosado se eleva respecto al suelo, generando una franja retranqueada que refuerza la sensación de continuidad y profundidad.
Los seis pilares existentes, reinterpretados como representación de los valores fundamentales de la UNED, se incorporan al lenguaje compositivo mediante elementos verticales e iluminación integrada.
Así, estructura, envolvente y mobiliario arquitectónico quedan vinculados por un mismo criterio de diseño.

Una nueva identidad para el auditorio
La reorganización del espacio responde a la necesidad de actualizar su funcionamiento y mejorar la relación entre las zonas de espectadores, circulación y escenario.
La intervención busca equilibrar las exigencias funcionales de un auditorio contemporáneo con una identidad arquitectónica propia, creando un entorno versátil para la celebración de actividades académicas, culturales e institucionales.
Más allá de la transformación formal, el proyecto plantea una reflexión sobre la capacidad de la arquitectura interior para comunicar.
Un espacio donde el territorio se convierte en geometría, el tiempo en ritmo y las personas en memoria.
Una arquitectura que no solo acoge acontecimientos, sino que también cuenta la historia de quienes los hacen posibles.


